Flores comestibles en la cocina: de la huerta al plato
Un taller pensado para quienes quieren trabajar con flores en entornos gastronómicos reales. Cada módulo está diseñado para que puedas aplicar lo aprendido de forma directa, sin rodeos teóricos innecesarios.
Temario del curso
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Qué es comestible y qué no
Criterios botánicos y toxicológicos básicos. Las flores que parecen inofensivas y no lo son. Lista de variedades seguras para uso gastronómico.
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Sabor, aroma y textura
Clasificación de flores por perfil sensorial. Cuáles aportan amargor, cuáles dulzor, cuáles tienen notas anisadas o cítricas. -
Producción y proveedores
Cómo conseguir flores comestibles libres de pesticidas en Argentina. Productores del Gran Buenos Aires y opciones de cultivo propio en pequeña escala.
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Conservación y manipulación
Temperatura, humedad y tiempos de vida útil según variedad. Técnicas de conservación en frío y en seco.
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Aplicaciones en cocina salada
Flores en ensaladas, vinagretas, aceites y como elemento final de emplatado. Ejercicios prácticos con devolución.
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Aplicaciones en pastelería y repostería
Flores cristalizadas, en cremas, en mermeladas y como decoración estructural en tortas.
Las flores comestibles llevan años apareciendo en menús de degustación, pero su uso sigue siendo bastante intuitivo y poco sistemático en la mayoría de las cocinas. Pocos cocineros saben cuáles son realmente comestibles, cuáles tienen sabor propio y cómo conservarlas sin que pierdan presencia visual antes de llegar a la mesa.
Qué hace diferente a este curso
No es un curso de decoración ni de floristería clásica. Acá el foco está en el sabor, la textura y la función de la flor dentro del plato. Trabajamos con más de treinta variedades, desde las más accesibles como la borraja o el pensamiento hasta opciones menos conocidas que se consiguen con productores locales del cinturón verde bonaerense.
A quién le sirve concretamente
A pasteleros que quieren incorporar flores en tortas y postres con criterio técnico, no solo estético. A cocineros de cocina salada que buscan recursos botánicos para sumar complejidad aromática. Y a floristas que trabajan con restaurantes y quieren entender qué parte de su trabajo puede cruzar hacia la cocina.
Las clases son en vivo con acceso a la grabación por cuatro meses. Cada participante recibe una guía impresa con las treinta variedades trabajadas, sus características sensoriales y sus usos recomendados.